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domingo, 28 de julio de 2019
Érase una vez...Una vieja mujer. Cuento
Hola mundo virtual, hola amigos de El blog de MA. Hoy publico en esta bitácora un cuento de mi autoría.
Érase una vez...Una vieja mujer.
En los tiempos de María Castaña, en un pueblecito del Sur. Vivía una vieja mujer, en una cueva en el monte. Recolectaba hierbas del campo y las secaba al sol para hacer pócimas.Tenia conocimientos milenarios sobre plantas curativas que le servia para curar y sanar enfermedades.Esos conocimientos se los trasmitieron sus antepasados de generación en generación. Era un secreto que ella a su vez trasmitiría un día antes de morir a alguien dispuesto, o dispuesta ha aprender a ser curandera. Las gentes del pueblo no la querían. Se reunieron para quemar la cueva y a la mujer dentro de ella y le decían¡¡ ajos y fuego para la Bruja hechicera!!.Y así terminarían con las supuestas brujerías de la mujer.Ya que no podían consentir que allí viviera una bruja según ellos.Encendieron una hoguera con tan mala suerte que el viento sopló en contra y llevo las llamas vivas, montaña abajo y quemo el pueblo.Ella, la buena mujer abrió la puerta de la cueva y los cobijo dentro. Mientras las lenguas de fuego crecían en llamaradas vivas arrasando todo a su paso con olor a ajos . Solo quedo en pie la cueva de piedra y así se salvaron y algunos de ellos se hicieron curanderos del lugar para hacer el bien.El día en que murió la vieja mujer todos fueron a su entierro.Llevando flores y plantas silvestres del campo.
En el epitafio escribieron...Esta mujer no era bruja, se pasó la vida curando con magia blanca o natural y ahora curan aquí en este pueblo otros curanderos por ella, de la misma manera que ella curó en vida.
MA.
Gracias amigas y amigos por los comentarios.
Érase una vez...Una vieja mujer.
En los tiempos de María Castaña, en un pueblecito del Sur. Vivía una vieja mujer, en una cueva en el monte. Recolectaba hierbas del campo y las secaba al sol para hacer pócimas.Tenia conocimientos milenarios sobre plantas curativas que le servia para curar y sanar enfermedades.Esos conocimientos se los trasmitieron sus antepasados de generación en generación. Era un secreto que ella a su vez trasmitiría un día antes de morir a alguien dispuesto, o dispuesta ha aprender a ser curandera. Las gentes del pueblo no la querían. Se reunieron para quemar la cueva y a la mujer dentro de ella y le decían¡¡ ajos y fuego para la Bruja hechicera!!.Y así terminarían con las supuestas brujerías de la mujer.Ya que no podían consentir que allí viviera una bruja según ellos.Encendieron una hoguera con tan mala suerte que el viento sopló en contra y llevo las llamas vivas, montaña abajo y quemo el pueblo.Ella, la buena mujer abrió la puerta de la cueva y los cobijo dentro. Mientras las lenguas de fuego crecían en llamaradas vivas arrasando todo a su paso con olor a ajos . Solo quedo en pie la cueva de piedra y así se salvaron y algunos de ellos se hicieron curanderos del lugar para hacer el bien.El día en que murió la vieja mujer todos fueron a su entierro.Llevando flores y plantas silvestres del campo.
En el epitafio escribieron...Esta mujer no era bruja, se pasó la vida curando con magia blanca o natural y ahora curan aquí en este pueblo otros curanderos por ella, de la misma manera que ella curó en vida.
MA.
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